Tesla incrementa la venta de sus coches pero triplica sus perdidas

Los ingresos fueron de 995 millones de dólares en el segundo trimestre

«Para crear valor a largo plazo, nuestra prioridad ha sido siempre hacer buenos coches, y lo sigue siendo». Lo dice Elon Musk, consejero delegado de Tesla, del que algunos piensan que ocupa el vacío dejado por Steve Jobs como el revolucionario capaz de reconvertir una industria. «Muchas veces la gente no sabe lo que quiere hasta que se lo enseñas», decía el creador de Apple.

Y en ello está Musk con Tesla, la compañía de vehículos eléctricos que dirige y de la que es principal accionista. En sus resultados del segundo trimestre del año, ha hecho récord de entregas, al mismo tiempo que ha triplicado sus pérdidas netas.

El día de su presentación las acciones cayeron un 6%, hasta los 259 dólares. Repuntó hasta los 270 dólares en dos días, pero ayer volvía a caer por debajo de los 250 dólares.

Los ingresos fueron de 995 millones de dólares en el segundo trimestre, un 24% más, y vendió 11.532 coches, cifra récord en los 12 años de historia de la compañía. Ventas, no obstante, que siguen siendo insuficientes. Las pérdidas netas ascendieron a 187 millones de dólares (171 millones de euros) y Tesla tuvo que anunciar que le será imposible llegar a las 55.000 unidades previstas para todo 2015. La cifra final oscilará entre 50.000 y 55.000 unidades.

No sólo eso. El resultado operativo de la empresa lleva tres trimestres en negativo y en aumento, hasta los 78,8 millones de dólares registrados entre los meses de marzo y mayo.

¿Cuál es el secreto para que una empresa deficitaria tenga un valor en Bolsa de más de 30.000 millones de dólares? Quizá sea por la creación de valor a largo plazo, como dice Musk. Tan largo que, desde su creación en 2003, Tesla sólo dio beneficios en un trimestre. O, quizá, por la figura de su fundador: visionario para unos, mago de expectativas para otros.

Tesla produce un único modelo, Model S -una de cuyas unidades ha sido controlada por unos hackers-, en la factoría de Fremont en California, ya que cesó la producción del Roadster y la berlina base del Model S. Este último compite con la gama media de las berlinas premium europeas (Mercedes Clase E, Audi A6 o BMW Serie 5) cuyo precio en España parte de los 70.000 euros. En el segundo semestre del año iba a llegar al mercado el Model X, un todocamino basado en el Model S como así anunció Musk en junio. Aunque ahora no parece que éste llegue antes de Navidad. Hay problemas con los componentes de la última fila de asientos, lo que según Musk retrasará, otra vez, la llegada del Model X. Y siembra dudas sobre si el modelo compacto que costaría 35.000 dólares llegaría en 2017.

Aterrice o no, resulta extraño que se anuncien recortes en la producción cuando llega un modelo nuevo. Musk explicó que cuando el Model X esté en plena producción en Fremont, se fabricarán 1.000 Model S y 1.000 Model X a la semana, aunque lo ideal, siempre según él, sería oscilar entre 1.600 y 1.800 unidades semanales en 2016.

Tesla adquirió la fábrica de Fremont a Nummi, una empresa conjunta de General Motors (GM) y Toyota. En 2010, de ella salían 6.000 unidades de Toyota Corolla a la semana; el triple del ritmo objetivo de Tesla. Musk insiste: «mis coches son más complejos». En esta continua huida hacia delante, los beneficios empresariales no llegan.

El futuro probablemente se despeje a partir de 2017. Acuerdos estratégicos que se tambalean con Panasonic -Daimler ya ha cancelado los suyos- para rentabilizar la tecnología de las baterías; una creación de expectativas al más puro estilo Apple; fallidos intentos para que los gigantes de la automoción de Detroit colaboren con Tesla; y la millonaria inversión de 5.000 millones dólares en la Gigafactoría de Nevada -una planta de baterías- que abaratará un 30% los costes de las mismas en los Tesla, son algunos de los pilares de los que depende su viabilidad.

Tesla también tendrá que esperar a ver la aceptación de su batería de pared para edificios y pisos, con la que prevé recaudar hasta 500 millones de dólares en 2016 y miles de millones más en los años sucesivos. Más indefinición. Más márketing. Misma cuestión: ¿es una empresa revolucionaria o una burbuja?

Fuente: elmundo.es

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